lunes, septiembre 26, 2011

El Noi del Sucre

No podía escuchar la letra al completo en el concierto que hizo
el
Noi del Sucre,
allí me dijerón tienes que escucharla bien...

La peña la acogió de forma distinta y es que tiene mucho que decir:

  
Doblan las campanas en el viejo torreón,
cantan a la muerte notas de traición.
En la cárcel de Utrera la luna está encerrá,
y un pueblo en silencio no para de llorar.
El sol está escondido huyendo del terror,
que a su paso va dejando la maldita reacción.
Ahí llevan a la luna, la van a fusilar,
su cabeza rapada como mofa popular.
El clero satisfecho da su bendición,
y en los Salesianos se canta Cara al Sol.
Hoy ha caido la Luna,
mañana caerá el Sol,
lleva escrito en su frente,
como humillación.
Hoy ha caido la Luna,
mañana caerá el Sol,
lleva escrito en su frente,
hacia su ejecución.
Suena una ráfaga en las calles de Utrera,
la Luna se apaga, tiemblan las estrellas,
rompiendo el silencio, los gritos del Sol,
que a palos lo torturan como a su amor.
Los años han pasado y sólo os quiero recordar,
que los perros son los mismos, sólo ha cambiado el collar,
echando tierra por medio, ocultando su identidad,
hoy veo a esos bastardos hablar de libertad.
Carmen se llama la Luna,
Peña se llama el Sol,
y de su sangre derramada nació una bella flor.
La flor se llama Esperanza y rojo es su color,
regada con las lágrimas de todo un pueblo y su dolor.
Que doblen las campanas, que doblen con ardor,
que cuenten la historia que bajo tierra se enterró.
Que doblen las campanas en cada viejo torreón,
recuperando del olvido a cada Luna y cada Sol.
Hoy ha caido la Luna,
mañana caerá el Sol,
le escribieron los asesinos,
para su ejecución.
Hoy ha caido la Luna,
mañana caerá el Sol,
pero su lucha hoy la seguimos,
por un mundo mejor.

"Los Muertos de Cristo"

3 comentarios:

Ana dijo...

Te mando una canción que supongo que conocerás y la letra en castellano :)

http://www.dailymotion.com/video/xcb3f5_l-estaca-lluis-llach_news

El viejo Siset me hablaba al amanecer, en el portal, mientras esperábamos la salida del sol y veíamos pasar los carros. Siset, ¿no ves la estaca a la que estamos todos atados? ¡Si no conseguimos deshacernos de ella no podremos avanzar! «Si tiramos todos, ella caerá, ya no puede durar mucho tiempo, seguro que cae, cae, cae, muy podrida debe de estar». «Si yo tiro fuerte por aquí y tú tiras fuerte por allá, seguro que cae, cae, cae, y podremos liberarnos». Pero, Siset, hace ya tanto tiempo, las manos se me están desollando, y cuando las fuerzas se me van, ella se hace más y más grande.
Ya sé que está podrida, pero, Siset, pesa tanto, que a veces me abandonan las fuerzas. Repíteme tu canción: «Si tiramos todos, ella caerá, ya no puede durar mucho tiempo, seguro que cae, cae, cae, muy podrida debe de estar». «Si yo tiro fuerte por aquí y tú tiras fuerte por allá, seguro que cae, cae, cae, y podremos liberarnos».

José dijo...

No la conocía! Me alegra enriquecer este blog de contenido con mayúsculas muchas gracias!

Hoy leía una frase de Woody Allen que decía: El 80% del éxito se basa simplemente en insistir. (tiene y no tiene que ver) Porque sumado a la fabula de esta letra tendríamos un éxito rotundo, ya que sumando esfuerzos (y con insistencia) podemos alcanzar una resultante mayor que la suma de cada uno de los esfuerzos por separado y superar el egoísmo humano que es a lo que se resume.

El mismo ejemplo del dilema del prisionero, (que dejaba en otra entrada cuando me lo recordó la mejor de Batman).

Quizás soy yo que lo relaciono todo con lo mismo, en mi intención de hacerlo todo más simple.

Sin intención de divagar. Gracias por tu comentario.

Salud!

Ana dijo...

Totalmente de acuerdo contigo y me alegro que te haya gustado :).
Uno d elos problemas más grandes de la sociedad actual es la falta de solidaridad y esto me recuerda otra frase que veo cargada de razón y más en los tiempos que estamos:

Primero fueron a por los judíos,
y yo no hablé porque no era judío.
Después fueron a por los comunistas,
y yo no hablé porque no era comunista.
Después fueron a por los católicos,
y yo no hablé porque era protestante.
Después fueron a por mí,
y para entonces ya no quedaba nadie que hablara por mí.

Martin Niemöller